Yo fui azafata. Parte II

Después de ir a cinco entrevistas en Londres, llegó el día en el que fui a una que resultó terminar de una forma más especial. Una entrevista en la que sentí el feeling y la buena onda.

En Excel Airways, cuando me preguntaron porqué debían de elegirme a mí y no a otro de los candidatos que estaban fuera esperando su turno, les dije:

– “Porque tengo más ilusión que ninguno de ellos. Esta es mi quinta entrevista, y te puedo asegurar que deseo este puesto”.

No sé si fue esto lo que hizo que me seleccionaran, pero sí que noté la parte sentimental de mi entrevistadora…

Y cuando recibí la carta en mi apartamento, -que llegó por el cartero y en papel- me emocioné. (Era la época de las comunicaciones en papel, las cartas, las fotos impresas y las notas en la taquilla).

¡Por fin, dije!

¡Lo conseguí! Voy a volar.

La quinta entrevista

No es nada fácil entrar en una compañía aérea.

Ya solo preparar el curriculum te llevaba un tiempo extra. Ahora es todo online y digital, pero en mi época tenía que ser en papel, en sobre grande y con unas fotos de cuerpo entero adjuntas.

Las fotos: pues profesionales y con una vestimenta más o menos protocolaria. No te puedes hacer la foto tú sola en casa con la ropa que te veas más guapa.

No. Había que buscar un fotógrafo profesional y llevar una ropa similar al uniforme. Falda por la rodilla y camisa.

Hoy en día en las escuelas de TCP se incluye el reportaje de fotos como parte de la formación.

-You have been accepted

Me caían las lágrimas de la emoción.

Con una tripulación en un avión de Excel

Un diario de vuelos

Hice un diario con mis vuelos en Excel Airways.

Ya sabes que siempre me gustó mucho escribir. Y, por cierto, desde Londres también escribía muchas cartas a mi familia y amigos.

“La noche anterior preparé el uniforme y coloqué las alas en la chaqueta” …

Primero siempre se hace un vuelo de familiarización o “fam tryp”. No vuelas como tripulante de manera oficial, sino que vas trabajando, como en prácticas”.

Sí, un diario de aventuras que tengo guardado todavía.

Todo era un mundo para mí, tanta novedad… mi primera compañía… el Boeing 767… hablando en inglés con todo el mundo… vuelos de media distancia. Comidas calientes y servicio completo de catering.

Wow! ¡Todo era lo más!

Tenía que preparar la maleta de vuelo con un montón de cosas para cada día: Una ropa extra por si algún día no podíamos volver a casa… medias de repuesto, mandilón de trabajo, zapatos bajos para cambiarse durante el servicio a bordo… manual de voces -con los correspondientes mensajes de bienvenida etc.- Sin olvidar la rebeca de punto del uniforme por si hace frío en crucero, neceser con maquillaje para retoques, guantes para el horno (en esta compañía cada uno llevaba los suyos) …

Corfú, Tenerife, Heraklion, Kos, Faro, Dalaman, Palma, Pafos, Rhodas…

Todos estos aeropuertos y muchos más… pero sin pernoctar en ninguno. Era una compañía chárter con llegadas y salidas continuas. Por tanto, cada tripulación hacíamos el vuelo de ida y el de vuelta en el mismo día.

Cuando me tocaba un aeropuerto español me sabía a gloria una hora de escala. Los de la limpieza y los de catering hablaban conmigo y nos contábamos cosas como si fuésemos amigos de toda la vida… Respirar el aire español y ver el sol … ainss.

¿Qué hacía yo en Londres? Con aquel frio y las nubes grises.

Porque en Coruña llueve y nos ponen mala fama en cuanto al clima, pero en Londres es mucho más.  Más gris, más lluvia y más frio que en Galicia.

¿Te sorprende lo que decía antes? ¿Qué hacía yo en Londres?

Sí, la verdad es que me lo preguntaba a menudo.

Y me lo preguntaban también algunas compañeras.

– ¿Eres española? ¿Y por qué vives aquí?

Siempre les decía que quería aprender el idioma y coger experiencia y que volvería a España el año siguiente.

Y así fue.

El 11 S cambió el rumbo de mi contrato eventual y de todos mis compañeros.

El 11 S lo cambió todo en la aviación.

Vuelta a España

No hace falta que comente nada de ese terrible día que todos recordamos.

Yo estaba en un avión, en el aire y no me enteré de nada hasta que llegué al aeropuerto de Heathrow.

Pero iba como pasajera. Había venido a Coruña a visitar a mi familia y tenía el vuelo de vuelta el 11 de septiembre. Coruña-Madrid- Londres.

Salí de Madrid al mediodía y cuando aterricé en Londres y encendí el teléfono me asusté al ver el número de llamadas perdidas de mi familia que tenía.

Y, al mismo tiempo, iba viendo el panorama en el aeropuerto.

La terminal estaba llena de gente con caras horrorizadas.

Las pantallas llenas de vuelos cancelados.

Grupos de personas llorando.

Qué horror, qué sensación tan triste.

Y cuando supe lo ocurrido… buuf

Y yo tenía que volar a los dos días. Recuerdo pasarlo bastante mal en esos primeros vuelos.

Se prohibió la prensa a bordo en todos los aviones para no “sobre informar” y no crear más pánico del que ya había.

Se prohibió volar a algunos destinos…  se prohibió volar a algunas personas y tipos de personas… los vuelos iban casi vacíos …

Se anularon vuelos por parte de los Touroperadores y mayoristas.

Y muchos viajeros y turistas anularon su viaje también.

Un terror se apoderó de toda la aviación hasta el punto de crear nuevos sistemas de seguridad y nuevos procedimientos de emergencia.

Mi contrato se extinguió a finales de octubre, así como el de todas las compañeras que entraron conmigo.

Así que yo, ante tal panorama, aproveché para volver a España.

Mi temporada en Londres había terminado. Yo ya tenía una experiencia en una compañía aérea, ya hablaba en inglés y era capaz, casi, de pensar en inglés. Para mí, era un objetivo cumplido y una etapa que llegaba a su fin.

Vuelta a hacer maletas y regresar a casa.

¿Y ahora?

¿Qué voy a hacer ahora? pues tendré que buscarme la vida mientras no entro en una compañía aérea española. Porque entre que te presentas, que son las fechas de entrevistas, que te aceptan y empiezas la formación, pasan unos meses de nuevo.

-Intentaré trabajar en lo que salga. Y empecé a trabajar como dependienta de tienda.

La verdad es que siempre he trabajado.

Alguna gente dice que tengo suerte y yo digo que la suerte se busca.

Primero fui azafata de congresos, luego camarera, luego azafata de vuelo, después dependienta de tienda… y otra vez volví a volar.

Me presenté a la compañía Air Nostrum.

Air Nostrum en Valencia

Allí me fui. A Valencia a hacer la entrevista.

Una entrevista de un día entero en Manises, cerca del aeropuerto.

¡Pronto me dijeron que sí!

Mi primera compañía española 🙂

Y me fui un mes a Valencia a hacer el curso de habilitación tipo: aviones de 50 pasajeros, todos en clase Business y con servicio a bordo correspondiente a Business.

Aviones de hélice como el Fokker 50 y el súper avión que es como un jet privado: el CRJ también con capacidad para 50 pasajeros.

En el curso de habilitación, Valencia.

Un mes en Valencia para hacer la formación. Lo pasé muy bien y conocí a muchas chicas -Air Nostrum era una compañía solo de chicas en aquel entonces-.

Asistía a las clases por la mañana y playa o piscina por la tarde. Tenía que estudiar los procedimientos de emergencia y las características de cada avión… pero el plan no estaba nada mal para mis 24 años… alojada en un hotel de cuatro estrellas con todos los gastos pagados.

Y así empecé a volar en España.

Me destinaron a Pamplona y, sin saber muy bien que había en aquella ciudad, me puse a buscar habitación allí.

Pamplona-Barcelona-Niza-Barcelona-Pamplona

La clase Business me encantaba y el tipo de pasajeros también. Ejecutivos muy acostumbrados a viajar en avión, con poco tiempo. Eran vuelos cortos, de una hora o poco más en la mayoría de los casos.

Compartía piso con unas chicas en la calle Pio XII, esperando siempre la llamada en la que me asignasen base en Madrid para estar más comunicada con Galicia. La base de Madrid estaba muy solicitada y me ofrecieron Bilbao así que me fui para allá.

Pamplona y Bilbao

Conoces muchos sitios y vuelas a muchos aeropuertos, pero no siempre tienes la oportunidad de pasar tiempo en cada uno de los destinos a los que viajas. Al menos, no en todas las compañías ni en todas las bases.

Según el tipo de vuelos y destinos, irás a un sitio u otro.

Por otro lado, debes ser una persona independiente ya que, aunque estás siempre acompañado y rodeada de gente, es una profesión que también tiene su parte solitaria.

Me lo dijo un día una compañera en un vuelo y le di la razón. Vives sola en ciudades que no conoces, compartes piso y a veces estás solo en los destinos …

Esta parte es muy difícil para algunos TCP´S que enseguida dejan de volar.

Puedes venir a casa cada fin de semana o cada día que tienes libre.

Porque no trabajas de lunes a viernes, sino que puede que trabajes un sábado y un domingo y libres de lunes a jueves … pero puedes volar gratis a tu casa: si te llevan vas como un pasajero extra (en nuestro idioma se llamaba ser balsero y balsear).

Y esto ya según sea cada uno se lleva mejor o peor.

En mi opinión, lo puedes llevar bien un tiempo… pero no vale para un estilo de vida para siempre.

Aunque sí que hay gente que lo hace, por supuesto. Mucha gente.

Si eres de Madrid, no tienes este problema.

Desde Madrid puedes trabajar en casi todas las compañías aéreas. Tienes tu base allí y vives dónde está tu familia… así no supone un cambio tan grande.

En mi caso personal, siendo de Coruña, no había ninguna compañía con una base aquí.

Air Europa tuvo base en Santiago de Compostela unos años y estuve trabajando desde allí con un contrato de 6 meses. Esto sí que me pareció una maravilla 😊

Para mí, el paraíso de la aviación. El trabajo que más me gustaba, en mi casa y sin tener que renunciar a mi familia y a Galicia.

Yo tengo mucha morriña y quiero estar cerca de mi gente. En aquel momento no tenía marido e hijos como hoy, pero siempre echo de menos mi tierra.

Palma de Mallorca

Entre contratos eventuales y cambios de base y de compañía iban pasando los años.

Cuando me cambié de Air Nostrum a Air Europa me tocó base Palma.

Allí compartí piso con una chica de Las Palmas y otra de Madrid. Durante unos meses también estuvo otra de Coruña… Los TCP´s íbamos y veníamos de un sitio al otro sin parar.

Después de 6 meses en Palma haciendo vuelos de corto y medio radio ya sabía lo que me tocaba después… 6 meses al paro o a otra compañía…

Spanair en Barcelona, Air Europa en Santiago…

Tanta gente maravillosa en cada vuelo, tantos pasajeros diferentes, tantas historias y anécdotas…

Y llegó Madrid y los vuelos de larga distancia.

Air Europa en Madrid

Llegaron los vuelos de larga distancia y llegó la base de Madrid.

Bien comunicada con Galicia, con muchos vuelos al día a mi casa de Coruña…

Un apartamento compartido en Barajas con piscina y todo…

Punta Cana, Buenos Aires, Río de Janeiro, Santo Domingo, Caracas, Cancún…

Maravilloso.

Suena perfecto. Pero yo ya estaba cansada de esta situación.

Aquí ya había recibido el mensaje en mi corazón. Esta es la última, me dije. Así que, la voy a saborear.

Volver a empezar

Como cada vuelo en un día de trabajo normal…

Como cada pasajero al que atiendes en el avión…

Como cada cliente que va a un restaurante, cada huésped que llega a un hotel…

Volver…

Ir y volver

Así fueron 7 años de mi vida de los que guardo recuerdos maravillosos y vivencias únicas.

Volvía a Coruña ya con la idea de echar raíces.

Pero sin trabajo y un poco sin rumbo…

Tenía mucha experiencia en el aire, en volar, en ir y venir… Pero qué iba a hacer en la tierra.

-Pásate a azafata de tierra.

Eso era algo que me decían mucho.

Pues no lo hice, me presenté a un puesto de secretaria/recepcionista.

Y mi rumbo cambió.

Espero que te haya gustado mi historia.

La verdad es que me hacía mucha ilusión compartirla en mi blog.

Con cariño,

Susana

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2 comentarios en “Yo fui azafata. Parte II”

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